A propósito del Día Mundial de Acción contra el Tabaco
Queremos, debemos y podemos dejar de fumar
Gioconda Cajina López*
El
tabaco es un alcaloide venenoso, que destruye el organismo de quien lo consume y
a las personas que no fuman les afecta igualmente el humo de los fumadores. Está
considerada como la sustancia que más muertes provoca en el mundo.
El Fumar está restringido en Nicaragua por la Ley 224, «Ley de protección de los derechos humanos de los no fumadores», que en su capítulo II, arto. 4, restringe el espacio de los y las tabaquistas, prohibiendo fumar en los vehículos de transporte colectivo, museos, cines, auditorios, teatros o estudios de televisión, salas de convenciones o de deliberaciones, aulas y centros educativos a nivel de casas cunas, pre-escolar, escolar, superior técnico o de cualquier otra naturaleza, hospitales, centros de salud, clínicas o lugares similares ascensores, áreas de atención al público en municipios o entidades públicas de desarrollo, áreas de atención al público en las oficinas de los ministerios o de otras dependencias públicas, áreas de atención al público en las oficinas del ejército o de la policía nacional, gimnasios deportivos instalados en lugares cerrados. Y continúa diciendo que en estos lugares deberá indicarse la prohibición de fumar mediante carteles fácilmente legibles.
Para los restaurantes, bares, cantinas, discotecas, salas de bailes, clubes, cafeterías, bingos, casinos, hoteles, pensiones, albergues, salones de belleza, supermercados, tiendas y otros, se deberán separar a los fumadores de los no fumadores, colocando también rótulos con letras grandes que indiquen cuál es el área de los fumadores, y además manda la ley que esta área no sea grande, o sea espacios pequeños en estos establecimientos donde tienen que ir a reunirse las personas que por ser adictas a la nicotina no pueden resistirse sin fumar.
Esta Ley salió publicada en la Gaceta del 18 de Diciembre de 1996.
El año pasado el Gobierno la reglamentó, estableciendo multas que oscilan entre 500 y 10.000 córdobas para los que infrinjan la Ley 224.
Considero que con el dinero que se recaude producto de las multas, este debe utilizarse en propaganda informativa sobre los daños que ocasiona el tabaco, poner afiches y grandes rótulos a la par de donde la empresa tabacalera pone los suyos, contrarrestar la propaganda, eso es urgente.
En la lógica de sistema de libre empresa, la libertad de comercio y la libre expresión, debe entenderse como que cada quien tiene derecho a vender y publicitar cualquier cosa, aunque esto sea dañino a la salud, al medio ambiente, a la economía. Por eso la Ley no prohíbe la publicidad, y aunque hay regulaciones para ésta, no son suficientes porque a cualquier hora en la T.V. se observan en las novelas y programas juveniles a los artistas que están fumando. Esta es una forma de publicidad encubierta de los consorcios tabaqueros.
El tabaco es una droga que se vende libremente, a personas mayores de 18 años, recordándoles que la Ley 224 obliga a que los jóvenes presenten su cédula al comprar cigarrillos, para comprobar su edad. Masivamente preadolescentes y adolescentes están fumando tabaco, y esto ya nos está provocando muertes prematuras, todo tipo de cánceres y trastornos al sistema eléctrico del corazón, trastornos cerebrales. Se afirma que el tabaco es la puerta de entrada a la drogadicción, a la conducta de transgresión.
La nicotina como sustancia adictiva se le compara a la heroína, los que hemos fumado por varios años, y que consumíamos más de 30 cigarrillos por día, sabemos lo difícil que es liberarse de este hábito.
Muchos fumadores dejaron el tabaco posterior a un problema de salud. La calidad de atención médica recibida les permitió reconocer la influencia del tabaco en la génesis de la enfermedad que les aquejaba.
Los profesionales de la medicina ya conocemos que al fumar, se forman centenares de sustancias tóxicas derivadas del tabaco que se impregnan en todos nuestros órganos, también conocemos que la persona que fuma tiene 20 veces más probabilidades de padecer de cáncer de pulmón, y que los venenos del cigarrillo obstruyen las arterias provocando infartos cardíacos y derrames cerebrales.
La Ley 224 que protege los derechos humanos de los no fumadores, está incompleta por no contemplar los derechos que tienen los fumadores a recibir asistencia médica para dejar de fumar, y a ser indemnizados cuando quedaron dañados por la sustancia venenosa que consumieron tantos años. Porque la Nicotina es una sustancia psicoactiva que provoca el trastorno obsesivo compulsivo en la persona que la consume, dicho en otras palabras se convierte en un enfermo adicto.
El acto de fumar no es libre y voluntario, es un hábito que se forma intencionadamente por acción de una publicidad llena de trampas. Si bien todos estamos bombardeados por la publicidad, sin embargo hay grupos a los que se dirige más agresivamente. Debido a que la adolescencia es la época más propicia para adquirir nuevos hábitos sociales, las compañías tabacaleras han hecho de la juventud uno de sus objetivos publicitarios. También les regalan el producto para que se inicien temprano, ya que esto le garantiza a la empresa un adicto al tabaco que fumará unos 30 años, a razón de 2 paquetes por día, 730 paquetes por año.
La Ley también deja al fumador en libertad de fumar en su casa, envenenando el aire que respira la familia. Y atención !!, al respirar el humo del cigarrillo de los adultos, los niños sufren más ataques de pulmonía, resfriados, infecciones del oído y enfermedades respiratorias. Los niños aprenden a fumar viendo a los adultos. Los niños tienen conflictos con sus padres, por su manera de fumar. Ellos no rogarán que dejemos el cigarro.
Y es por ellos que dejaremos el tabaco, por nuestros hijos e hijas, el amor que les tenemos nos dará fuerza, y tendremos voluntad para dejar de fumar.
Por respeto a nosotros mismos, por lo que representamos y por los conocimientos que tenemos, los Profesionales tenemos que dejar de fumar.
Los Profesionales de la Medicina, por los más altos dictados de la ética, debemos dejar de fumar.
Los ex fumadores ayuden a otros a dejar de fumar, compartiendo su experiencia personal, y haciendo cumplir la Ley 224.
Pongamos en todas las aulas de los colegios, las universidades, los hospitales, clínicas, oficinas, bancos, iglesias, auditorios, cines, teatros, restaurantes, cafeterías, discotecas, pulperías, supermercados, buses, taxis, barcos, salones de belleza, museos, galerías...los rótulos de PROHIBIDO FUMAR.
*Médica, Psiquiatra