“Mi historia”… hasta suena casi romántico, aunque para mí no es sino una ironía, un cruel sarcasmo que me ha devuelto a la realidad, que ha disuelto la nube de mi felicidad como la vejez disuelve los sueños. ¿Puedo decir que triunfé? Si, triunfé, porque hice lo que quise hacer, porque viví sin miedo al fracaso y la vida me devolvió mucho, muchísimo más de lo que le dí; porque amé y fui amado, porque dejé mi surco en la dura tierra, porque conquisté el corazón de las personas, porque tuve las claves de las cosas y los secretos del alma; triunfé porque mi memoria sólo me trae recuerdos bellos y me recrea abrazos estremecidos y piel suave en la yema de mis dedos…

“Mi historia”… vago por internet (para navegar hay que tener rumbo), y doy, por casualidad, con este sitio. Lo encuentro bonito pero su temática me pone triste, trae de nuevo a mi rostro un semblante que no soñé en la peor de mis pesadillas, alzo la mirada y veo un espejo que contiene lo que nunca quise ser, un espantapájaros por cuyas arrugas corren lágrimas contumaces, persistentes, son el despertar a esta vida que odio por culpa del tabaco. Vaya, pareciera que quiera desanimaros, nada más lejos de mi intención.

“Mi historia”… yo ya no tengo historia porque mi alma se ennegreció un día, se secó como la hoja de un arce, se deshizo y se la llevó el viento de la pena a un lugar donde los corazones ya no quieren vivir. Leo vuestras historias, sonrío, tenéis suerte, os estáis salvando, habéis dejado el tabaco, os estáis ganando de nuevo el derecho a existir… Es curioso, nunca fumé, no dejaría que el tabaco me matara como mató a mi padre.

Tuve cuanto quise, amé y fui amado, y ahora sólo cuento los días, uno menos para llegar…. Tuve cuanto quise, fui amado… pero no pude evitar perder una hija por culpa del tabaco. Es el día en que empecé a morir. Esta es “mi historia”.

JUAN