Hola, soy Luis Javier, un madrileño de 25 años. De siempre, mis padres han sido fumadores de Ducados. En mi casa el olor a tabaco era normal, imperceptible. Pero crecí con la educación de que aquello no se debía hacer, así que me he tirado toda mi vida desde pequeñito intentando convencer a mis padres de que no lo hicieran. Lo intentaron alguna vez, pero fracasaron.

 
Me decía de pequeño: "Nunca fumaré". Que equivocado está uno cuando dice algo así. Llegaron los 17 años y en unas vacaciones en Torre del Mar, dos amigos míos empezaron a fumar y me ofrecieron. Yo no dije que no, quería saber lo que se sentía.
 
Esos primeros cigarros sabían fatal, aunque con el tiempo fueron sabiendo mejor. Fumé todo ese verano, solo los días de discoteca, nada más. Y durante ese año fumé solo los viernes y sábados noche... hasta que llegó la selectividad. Me autoengañé como todos, me decía: "es que el tabaco me tranquiliza". Yo creo que esa falsa ilusión la teníamos todos, y ahora más que nunca sabemos que no era verdad, que el nerviosismo lo creaba el propio tabaco.
 
Ahí empecé a fumar realmente en serio, a base de una cajetilla de Fortuna al día (cuando el Fortuna valía solo 175 pesetas). En casa no sabían nada y mientras yo era tan "hipócrita" de seguir diciéndoles a mis padres que fumar es malo y que no lo hicieran. Solo lo sabían mis amigos y mi novia, que conocí ese mismo año y con la cual aun estoy saliendo.
 
Un año después la que empezó a ponerse firme con respecto al tema fue mi novia. Me dijo que lo dejara y yo evitaba la respuesta. Poco a poco se fue poniendo más y más firme en sus propuestas y al final lo "dejé". Lo pongo entre comillas porque lo que realmente dejé fue el fumar delante de ella.
 
Así que así me he tiré tres años. Fumando cajetilla y media y subiendo de Fortuna sin que se enteraran mis padres ni mi novia. Me las apañaba bien, pero claro, diseñe hasta mi propia ropa para ocultar mechero, paquete de tabaco y el paquete de smint.
 
Las únicas veces que lo pasaba mal era cuando salía de vacaciones con mi novia pero siempre me inventaba algo: "Cariño, quédate en casa y no te preocupes que me voy a hacer la compra yo solo" o me levantaba a media noche mientras ella dormía. Pero la verdad, era un poco deprimente. Me sentía mal porque muchas veces dejaba a mi novia en casa muy temprano excusándome, diciendo que tenía sueño, cuando lo que realmente tenía era "mono".
 
Intenté dejarlo varias veces, y solo lo lograba unos 3 o 4 días, aprovechando alguna vez que tenía gripe o faringitis. Y casi siempre me ponía fechas, pero ya sabéis, lo de siempre: "Ahora no puedo porque tengo exámenes" Era curioso ver como todo el año tenía exámenes, o algo que me impedía dejarlo.
 
Pero llegó un día, bendito día, en el que mis padres me pillaron (después de 6 años fumando) y a mi se me quedó una cara de tonto increíble (aunque tampoco olvidaré sus caras cuando les dije lo que fumaba y desde cuando fumaba). Viendo mi vicio, el dineral perdido y viendo que mi padre ya empezaba a sentir los primero achaques del tabaco (después de toda una vida fumando, unos 23 años) pues mi madre (la cuál fumaba solo cuando le apetecía, según ella, unos 3 o 4 cigarrillos al día) compró ese maravilloso libro del que ya había oído hablar pero que no me creía sus efectos (aunque dos amigos míos ya habían dejado de fumar gracias a él).
 
El pasado verano lo leímos, tranquilamente, sin prisas, lo terminé el 21 de Julio de 2002 y ese mismo día lo dejé. Mis padres lo dejaron un día después que yo.
 
Los primeros días, al contrario de lo que esperaba fueron tan fáciles de superar que me pareció increible. Solo pasé unos malos momentos al mes, al igual que mis padres, pero los superé gracias, en parte, a que no tuve un cigarrillo a mano (y me alegro por ello, lo busqué y no sabéis cuanto, pero no lo encontré). Mis padres, sin embargo, no tuvieron ni un solo momento de flaqueza.
 
También me apoyé algo en el foro, y conocí a una mujer de unos 34 años que llevaba un mes más que yo sin fumar. Nos mandábamos un mail diario contándonos nuestro día a día, y aquello también ayudó bastante. 
 
Hoy tengo la sensación de ser libre, me siento bien por llevar un año sin fumar, aunque también me siento tonto por haber fumado durante 7 años de mi vida (cuanto dinero tirado, Dios mío).
 
Y me alegra veros a vosotros tan contentos por haber conseguido matar al "monstruito". ¡¡SOMOS LIBRES!!
 
Un afectuoso saludo. Luis Javier.
 
PD.: tengo que decir que dos amigos míos a los cuales recomendé el libro y leyeron a los pocos días de dejarlo yo, no lo consiguieron, volviendo a recaer al mes y medio de leerlo, y es que creo que realmente no querían dejarlo. Por ello, recomendad el libro solo a aquellas personas que realmente quieran dejarlo.