Hola amigos
Me han emocionado mucho vuestras historias y es por eso que quiero haceros partícipes de la mía.
 
Soy Marieta , tengo 31 años y llevo 75 días sin fumar. Y nada menos que 15 años jugando a ser amiga de un mal compañero de viaje!. Mi historia es como la de muchos de vosotros. Empiezas a coquetear con la rebeldía en la adolescencia y entre ese repertorio de conductas reafirmadoras de tu personalidad claro , esta la de fumarse un cigarrillo. Esos primeros cigarros que saben tan mal y que te hacen vomitar y te provocan mareos y que final e incomprensiblemente acaban siendo tu  pasaporte de chica joven y en el mundo.
 
Poco a poco fui incrementando la dosis hasta llegar a fumar casi el paquete y medio de antes de dejarlo. Pero en mi caso particular las cosas se complican mucho mas cuando el tabaco se convierte en la gran coartada de la gran pesadilla de mi vida : la bulimia. Supongo que podéis imaginaros que han sido muchos años de desprecio a mi misma y donde la comida era un reforzador y un castigador al mismo tiempo que solo ha provocado una gran desdicha que casi acaba con todos mis sueños. En esa historia el tabaco era un elemento muy importante ya que en parte suplía o pretendía suplir la ansiedad, total un ciclo muy bien retrolimentado y que ocultaba vacíos afectivos supongo. El caso es que tambien le eché un par de narices y mucha autoconciencia y fue superando la bulimia hasta tenerla casi controlada (nunca se supera del todo) desde hace ya unos años. Pero he ahí que el tabaco era y sigue siendo la gran excusa..." Si lo dejo engordaré y empezaré en la rueda otra vez".
 
Cayó en mis manos el libro de Allen Carr este invierno en la oficina justo cuando estoy pasando un momento muy feliz y equilibrado de mi existencia. Y pensé que ya era de tomar esa decisión. Tengo un padre EPOC que acabará como Terenci Moix pues tiene un diagnostico parecido y yo me levantaba por las mañanas con una tos terrible que me recordaba lo que me separaba de la vida. Me lei el libro y al mismo tiempo me surgió la posibilidad de irme fuera a una vacaciones solidarias así que pensé que era el momento ideal. Un nuevo ambiente, las fuertes emociones que viviría allí, los nuevos paisajes, los olores etc. dejarían el tabaco en un segundo plano. Y así fue. Todo fue mucho mas fácil de lo imaginado.
 
Lo duro está siendo a la vuelta. Han vuelto las ganas de comer descontroladas, la pulsión junto con la depresión y el ánimo irritable y aunque estoy decidida a que esto sea una decisión definitiva, aún me queda la gran batalla conmigo misma del fantasma que me ha destrozado durante tantos años. Todo esto no quita que esté muy orgullosa de mi  y que cada día que pase me felicite por la determinación con la que he puesto fin a algo tan negativo en mi vida como el tabaco. Me he regalado la vida, y he optado con una paso mas por la felicidad.
 
Si os pido vuestro apoyo y animo porque estas últimas semanas no están siendo fáciles y se que con gente como vosotros lo sería mucho mas.
 
Mar