De "Los días duros" (1953) de Ángela Figuera Aymerich (España,
1902-1984):


      
Ensánchame


       Tanto licor en vaso tan pequeño,
       Señor; tan hondo afán, tan altas ramas,
       tanto clamor corriendo a borbotones
       en las estrechas delicadas venas.
       Tanto pesar, o luz, o hiel, o nieve
       manando en mí, creciéndome - continua
       marea sin reflujo que me bate -
       me romperán, Señor; me harán pedazos
       la débil envoltura que me encierra.


       Ensánchame, Señor: Dame el abismo
       más hondo y alto y ancho de tus mundos
       para volcarme toda y dilatarme
       con dimensión de mares, mar yo misma,
       y alzarme en olas, y cantar subiendo
       desde el oscuro fondo frecuentado
       por peces sin pupila hasta el ardiente
       contacto de los astros suspendidos,
       y revolverme libre, y alargarme
       hasta rozar las playas remotísimas
       con lentos pasos y tenderme en ellas
       como animal herido, descansando.




       Ángela Figuera Aymerich (España, 1902-1984)