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"El
tabaco es el primer responsable de las enfermedades que causan la
muerte" |
MAYKA SÁNCHEZ, El País.
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Todos los expertos coinciden en afirmar que el
apoyo de las autoridades sanitarias en la lucha contra el hábito de fumar no es
suficiente. Así lo pusieron de manifiesto, la semana pasada, en el Ministerio
de Sanidad y Consumo con motivo de una reunión organizada por el Comité
Nacional para la Prevención del Tabaquismo (CNPT), organismo español creado en
1995 e integrado por 25.000 miembros pertenecientes a ocho sociedades médicas y
sanitarias.
Pero este hecho no es ni mucho menos exclusivo
de España, según puntualizaron, sino que es un mal común en todos los países, incluidos
Estados Unidos y el Reino Unido, donde desde hace años se desarrolla una
verdadera cruzada antitabaco y que, paradójicamente, son los primeros
productores en cigarrillos del mundo.
Como afirma taxativamente Víctor López
García-Aranda, cardiólogo y presidente del CNPT, el tabaco es la primera causa
de fallecimiento en España, considerando este hábito como el principal
responsable de diferentes enfermedades que conducen a la muerte.
«Cada año mueren en nuestro país», dice, «cerca
de 50.000 españoles como consecuencia del consumo de cigarrillos. Los últimos
datos de que disponemos arrojan una cifra exacta de 46.223. Este número de
muertos es más del doble del producido conjuntamente al año por el sida, los
accidentes de tráfico y las drogas. En toda Europa, las muertes anuales por el
tabaco se elevan a 600.000».
Las enfermedades generadas o agravadas por el
tabaco y que llevan a la muerte son el cáncer (principalmente, el de pulmón),
el infarto de miocardio, la muerte súbita y los procesos respiratorios graves
(sobre todo, enfisema pulmonar y bronquitis).
Costes del tabaquismo
Aunque no existen datos precisos acerca de los
ingentes costes que todas estas enfermedades producidas o agravadas por el
hábito de fumar generan, un estudio reciente realizado por economistas de la
Universidad de Chicago (Estados Unidos) reveló que esos gastos supondrían
aproximadamente el doble que los beneficios económicos que origina el propio
tabaco.
La batalla de la industria farmacéutica contra
este factor de riesgo cardiovascular es muy pobre comparada con la emprendida
frente a otros dos factores conocidos, como son el elevado nivel de colesterol
y la hipertensión. López García- Aranda ilustra esta aseveración con cifras
concluyentes: «El año pasado el sector farmacéutico invirtió en España en
actividades de promoción 5.000 millones de pesetas en hipertensión y 2.000 en
colesterol, mientras que los gastos en sensibilizar ante el tabaco se redujeron
a 48 millones. Es evidente que para este sector los tres factores de riesgo
cardiovascular no tienen ni mucho menos la misma importancia, porque no hay
fármacos contra el tabaco».
Para José Ramón Banegas, epidemiólogo del CNPT,
el tabaquismo en España adquiere en estos momentos carácter de epidemia. Según
comenta, las edades jóvenes son las de más riesgo para adquirir el hábito de
fumar, pues es muy infrecuente que una persona de más de 35 años empiece a
fumar a esas edades.
También este grupo adolescente es el más
receptivo a la publicidad y a los mensajes subliminales de la industria
tabaquera, que para seguir manteniendo su nivel de ingresos necesita incorporar
cada día en el mundo 8.000 nuevos fieles. La relación publicitaria del
tabaco con el deporte agresivo, la música, la ropa, o con hábitos supuestamente
juveniles, son los reclamos utilizados por las compañías tabaqueras.
«Aunque fumar empieza a estar mal visto
socialmente -comienza a no estar de moda - , todavía hay muchos
españoles que en torno a los 15 años se hacen fumadores y en una proporción
significativamente mayor las chicas, lo que sugiere que dentro de unas décadas
el cáncer de pulmón será uno de los primeros en la mujer».
La población femenina fumadora está en el punto
de mira de los epidemiólogos para el próximo siglo. Se estima que 10 millones
de españoles nacidos en torno a 1985 morirán prematuramente por el tabaco
cuando se aproximen a los 40 o 45 años de edad.
Los médicos de cabecera empiezan a asumir que
tienen una importante labor de educación sanitaria en la lucha antitabaco, en
virtud de lo que señala Juan Tormo, facultativo de la Sociedad Española de
Medicina de Familia y Comunitaria y vicepresidente del CNPT.
«Por el contacto directo y cercano con nuestros
pacientes», dice, «los médicos de familia estamos en una situación privilegiada
para ayudar tanto a los adultos que quieren dejar de fumar como a los
adolescentes que pueden iniciarse en esta droga».
Está comprobado que el consejo médico sólo
consigue un 5% de abandonos del tabaquismo por parte de sus pacientes
fumadores. Pero los expertos consideran que si todos los médicos alcanzasen y
mantuviesen ese porcentaje, los resultados serían al final gratamente
espectaculares.