Hola a todos:

Mi historia comienza en los suburbios de un hermoso y vivo barrio de
Leganes. Allí fume mi primer mentolado con la certeza de que estaba haciendo
algo malo, de que estaba siendo "rebelde". fueron años de estupideces tras
estupideces. Mi vida cambio, cambie de lugar, cambie de amigos, pero no
cambie. Seguí fumando con lo poco que me daba la propina casera, fortuna
malamente administrado. Un día, el padre de mi mejor amigo murió de cáncer.
A la mañana siguiente deje de fumar, sin tan siquiera saber como, no volví a
tocar un cigarrillo. No me costo, fue algo raro. Pasaron dos años. Mi amigo
y yo no fumábamos, lo habíamos dejado. Supongo que mas a el que a mi,
aquello nos marco. Todavía recuerdo la cara de mi amigo en el cementerio.
Dos años, dos miserables años tardamos en volverlo a coger, en volver a
caer, y para gracia del destino, juntos otra vez. Tardes de camping en
Santander y otra vez al vicio. Desde entonces ya no veo a mi amigo, ya no se
que fue de el, fumo mas que antes, y en mi vida el tabaco ocupa un lugar de
culto que me da miedo admitir. ¿Como es posible que seamos tan sumamente
idiotas?, pues lo somos. La vida no es bella, pero hay que intentar hacerla
bonita. Lo realmente triste de todo esto es que solo tengo 25 años, y que mi
garganta y mi cabeza ya grita por las mañanas. A dias me levanto y me digo
"hoy se acabo", como hice aquel día. Pero a media mañana ya estoy comprando,
ya estoy con el maldito y mil veces repetido mono. Supongo que algunos
nacimos fumadores, y yo no se lo soy y no, pero al día de hoy, tal y como va
mi vida, lo realmente triste es que me sustento del tabaco como
tranquilizante. Con solo un tercio de mi vida en mi propio reloj del tiempo,
tengo mas razones para empezar a beber que para dejar de fumar. Solo deciros
que algún día lo dejare y que meteré todo ese dineral que me gasto a diario
en una hucha, y quien sabe, igual encuentre en ese menester un aliciente mas
sano que fumar uno tras otros hasta que las letras de "marl boro" se funde y
se erosionan ante mi propia nariz.

Bien, perdón por la historia de culebrón. Felicidades por vuestra idea, me
gusta, pero hoy en la soledad de mi casa, con tantas paredes vacías, me
cuesta encontrar un compañero ideal que no sea el tabaco. Algún día vendré
aquí a contaros que conseguí llenar el cerdito.

Un beso a todos, y en especial a Wilma por ser un alma cándida, y decirte a
titulo personal que nunca olvidare los tiempos del "canal 20", supongo que
tu ya sabes de que te hablo. Un fuerte abrazo para todos.

                                      VOLVER